Cheyenne Merchán
Todos sentimos estrés de vez en cuando. Un examen, una presentación en el trabajo o una mudanza son eventos que naturalmente elevan nuestros niveles de alerta. Sin embargo, ¿cuándo cruza la línea ese estrés normal hacia un trastorno de ansiedad clínica?
La ansiedad es, biológicamente, un mecanismo de supervivencia. Su función original es prepararnos para la lucha o la huida ante un peligro. El problema en la sociedad moderna es que nuestro cerebro reacciona a los emails no leídos y a las preocupaciones financieras de la misma forma que nuestros ancestros reaccionaban ante un depredador.
Si notas que tu mente viaja constantemente hacia escenarios catastróficos y, por más que lo intentas, no puedes "apagar" ese flujo de pensamientos, es una señal clara. Esta preocupación suele ser desproporcionada al evento real y agota enormemente tu energía mental.
La mente y el cuerpo están intrínsecamente conectados. La ansiedad clínica no solo ocurre en tu cabeza. Las señales físicas más comunes incluyen:
"La ansiedad no es debilidad de carácter. Es simplemente la respuesta natural de un sistema nervioso sobrecargado tratando de protegerte de un peligro percibido."
¿Has dejado de hacer cosas que antes disfrutabas porque te generan nerviosismo? ¿Inventas excusas para no ir a eventos sociales? Cuando la ansiedad empieza a reducir el perímetro de tu vida y te encierra en una "zona de confort" cada vez más pequeña, es momento de pedir ayuda.
El insomnio de mantenimiento (despertarse en mitad de la noche y no poder volver a dormir porque la mente "arranca" a pensar) o la dificultad para conciliar el sueño por las noches son indicativos clásicos de que el cortisol (la hormona del estrés) está desregulado en tu organismo.
A menudo pensamos en la ansiedad como miedo, pero frecuentemente se manifiesta como enfado. Cuando tu sistema nervioso está al límite de su capacidad, cualquier pequeño contratiempo (tráfico, un ruido fuerte, una pregunta inocente) puede desencadenar una reacción desproporcionada de frustración.
No tienes que enfrentarlo a solas ni normalizar el malestar. Existen terapias altamente efectivas para reeducar a tu sistema nervioso y recuperar la calma.
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Psicóloga General Sanitaria | Colegiada M-39926
Enfocada en el tratamiento de la ansiedad, depresión, autoestima y terapia de pareja. Acompaño a adultos y adolescentes a recuperar su bienestar mental mediante terapias basadas en la evidencia científica.
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