Cheyenne Merchán
Decir "no" es uno de los actos de amor propio más grandes que existen. Sin embargo, para muchas personas, establecer límites genera un profundo sentimiento de culpa, como si proteger su propio tiempo o energía fuese una ofensa hacia los demás.
La dificultad para poner límites suele tener raíces profundas en nuestro desarrollo. Desde pequeños se nos enseña a ser complacientes, a no incomodar y a priorizar las necesidades ajenas para ser "buenas personas". El problema es que, en la vida adulta, la incapacidad de establecer fronteras saludables conduce inevitablemente al agotamiento, la ansiedad y el resentimiento.
La culpa surge de una disonancia entre lo que hacemos y nuestras creencias subyacentes. Si crees profundamente que "debes ayudar siempre" o que "si dices que no, la otra persona se alejará de ti", tu cerebro interpretará el acto de poner un límite como un peligro para tus vínculos sociales. Miedo al rechazo, al conflicto y a la percepción externa son los verdaderos motores de esa culpa.
Muchas personas asocian equivocadamente los límites con el egoísmo. Es fundamental cambiar esta narrativa: poner límites no es alejar a los demás, es enseñarles cómo amarte y respetarte. De hecho, el exceso de complacencia daña las relaciones porque fomenta la pasivo-agresividad y las expectativas no cumplidas. Ser claro y asertivo es un acto de honestidad.
"Tus límites son tu sistema de seguridad personal. Cuando no los pones, invitas al mundo a disponer de tu energía a su antojo."
Aprender a poner límites es como entrenar un músculo; al principio cuesta, pero se fortalece con la práctica. Aquí tienes algunas herramientas útiles:
Es importante saber que cuando empieces a poner límites, algunas personas reaccionarán mal. Especialmente aquellas que se beneficiaban de tu falta de límites. Su reacción de disgusto no significa que estés haciendo algo malo; simplemente significa que están chocando contra tu nueva frontera. Aprender a tolerar esa incomodidad temporal es clave para tu paz mental a largo plazo.
Si te cuesta priorizarte o la culpa te paraliza cada vez que intentas proteger tu espacio, la terapia puede ayudarte a reconstruir tu autoconcepto.
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Psicóloga General Sanitaria | Colegiada M-39926
Enfocada en el tratamiento de la ansiedad, depresión, autoestima y terapia de pareja. Acompaño a adultos y adolescentes a recuperar su bienestar mental mediante terapias basadas en la evidencia científica.
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