Cheyenne Merchán
El psicólogo y matemático John Gottman lleva más de 40 años estudiando relaciones de pareja. Su conclusión más fascinante es que es capaz de predecir el divorcio con una precisión superior al 90%, basándose en la observación de la dinámica de comunicación. ¿Cómo lo hace? Detectando la presencia de lo que él denominó los "Cuatro Jinetes del Apocalipsis" en las discusiones.
Todas las parejas discuten. El conflicto es inherente a cualquier relación humana íntima. La diferencia fundamental entre una relación sana y una que está destinada al fracaso no radica en si discuten, sino en el cómo lo hacen.
La queja aborda una acción específica en la que tu pareja ha fallado. La crítica, en cambio, ataca directamente la personalidad o el carácter de tu pareja. La diferencia es sutil pero crucial. Una queja sería: "Ayer me molestó mucho que no sacaras la basura como dijiste". Una crítica sería: "Eres un egoísta, nunca te preocupas de ayudar en casa".
El antídoto: Utiliza los "Mensajes Yo". Comunica cómo te sientes y formula una necesidad positiva y específica. Ejemplo: "Me siento abrumada cuando me encargo de todo. Necesito que compartamos estas tareas."
Este es el más destructivo de todos. El desprecio implica asumir una posición de superioridad moral sobre la pareja. Se manifiesta a través del sarcasmo, el cinismo, insultos, la burla hostil o incluso el lenguaje corporal (como poner los ojos en blanco). El desprecio es venenoso porque transmite asco y destruye el afecto que sustenta el vínculo.
"El desprecio no solo destruye el amor; según las investigaciones de Gottman, también debilita literalmente el sistema inmunológico de quien lo sufre y de quien lo ejerce."
Cuando nos sentimos atacados o criticados, la reacción casi instintiva es ponernos a la defensiva. Consiste en evadir cualquier responsabilidad en el conflicto y buscar excusas para contrarrestar la queja del otro. Si tu pareja dice: "Te he estado esperando durante media hora", y tú respondes: "Tú siempre llegas tarde también y yo nunca me quejo", estás usando este jinete.
El antídoto: Aceptar al menos una parte de responsabilidad en el problema. Reconocer el punto de vista del otro calma automáticamente la tensión.
Ocurre cuando el receptor del mensaje se retira de la interacción, cierra la comunicación y se convierte en un "muro de piedra". Es habitual que la persona evasiva mire hacia otro lado, cruce los brazos o incluso abandone físicamente la habitación sin mediar palabra. Normalmente, es una respuesta ante el abrumo fisiológico que causan los tres jinetes anteriores.
La evasión bloquea completamente cualquier posibilidad de resolver el conflicto. El antídoto: Pedir una pausa ("time-out") de al menos 20 minutos para que el sistema nervioso vuelva a su línea base, con la promesa clara de retomar la conversación más tarde.
La terapia de pareja no es solo para crisis extremas. Es un espacio neutral para aprender a comunicarnos desde el afecto y romper dinámicas que desgastan el amor lentamente.
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Psicóloga General Sanitaria | Colegiada M-39926
Enfocada en el tratamiento de la ansiedad, depresión, autoestima y terapia de pareja. Acompaño a adultos y adolescentes a recuperar su bienestar mental mediante terapias basadas en la evidencia científica.
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